La Orquesta Sinfónica Verum emociona con su “Cuento Barroco de Navidad”

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La Orquesta Sinfónica Verum emocionó al numeroso público que este viernes acudió a Teatro Municipal de Tomelloso para disfrutar del tradicional Concierto Benéfico de Navidad de la formación. Con el título de “Cuento Barroco de Navidad”, la Verum ofreció un delicioso recital con obras de Jenkins, Marcello, Bach, Corelli y Vivaldi.  Cáritas, Iglesia en Tomelloso y la Orden Tercera del Carmen son las entidades beneficiadas por el concierto.

 

El presidente de la Orquesta Sinfónica y consejero delegado de Bodegas y Viñedos Verum, Juan Antonio López Montero aseguró, durante su tradicional discurso antes del comienzo del concierto que siempre es posible un mundo mejor. Alabó la labor que llevan a cabo las entidades beneficiadas con la recaudación del concierto, Cáritas, Iglesia en Tomelloso y la Tercera Orden del Carmen. Juan Antonio López dijo que el 2019 próximo a acabar, ha sido un año difícil “pero nos quedamos con lo bueno que ha sucedido”. Verum sigue creciendo, el proyecto Ulterior ha recibido muy buenas críticas y este año ha visto la luz Las Tinadas, un vino airén con todo el espíritu de la familia López Montero. El presidente de la OS Verum anunció que, en colaboración con la Coral del Conservatorio de Tomelloso, la orquesta ofrecerá la Novena Sinfonía de Beethoven el próximo año.

 

El director de la Verum, Miguel Romea, anunció en su saludo inicial que comenzaba un concierto especial —como así fue— alejado de las purpurinas y la estridencia de estos tiempos. Un recital con el que la orquesta fue capaz de crear una emoción especial en el respetable, un recogimiento, incluso, a través de una música magistral: la del Barroco. Unas notas aderezadas por estrofas de poemas navideños recitados por el propio director de la formación.

 

Como dijo Romea, “le hemos bajado el volumen a la orquesta” y, con el escenario es continua penumbra se creó el ambiente propicio para destacar lo único importante, la música. Una música que llegó a todos los rincones del teatro, no solo había intérpretes en el escenario, también en el patio de butacas o el anfiteatro.

 

Con Romea dirigiendo, unas veces al escenario, otras a la platea, sin batuta, comienza el concierto. Las notas del Alegretto del archiconocido “Palladio” de Karl Jenkins nos empapan de música, como una lluvia fina y nos previenen de lo que se nos viene encima. El director recita una estrofa de Gloria Fuertes “La Virgen María sonríe muy bella…” y los músicos interpretan el Concierto para oboe y cuerdas en Re menor de Alessandro Marcello. Los compases del veneciano nos transportan a su ciudad, a la Serenísima República, en el barroco. El oboe solista responde desde el anfiteatro, al lado de este cronista. El Adagio nos emociona, por conocida y por bien interpretada.

 

El público entusiasmado, en todas las piezas, aplaude las pausas de los movimientos (y hace bien, que para eso es soberano) Romea sonríe y deja que el respetable muestre su satisfacción por el concierto. Y es que, “Cuento Barroco de Navidad” nos permitió apreciar la calidad y el virtuosismo de los músicos de la Orquesta Sinfónica Verum.

 

“Hay un niño que dicen que llora música…” recitó Romea antes de que sonase la Suite para orquesta número 2 de Bach. Tal vez, la pieza más alegre del programa. Disfrutamos de la obra que culmina con la bandinerie, uno de los trozos más celebres del alemán, en la que el solista se luce con la flauta, el público le dedica una gran ovación y Romea le hace saludar en varias ocasiones.

 

“Mi Navidad no necesita árbol ni frío, /solo el calor de mis seres queridos…”  da paso al Concierto Grosso de Navidad de Corelli, el único número netamente navideño del programa. Quince soberbios minutos que culminaron con otro movimiento conocido la Pastorale ad libitum. Una estrofa de Lope “Yo vengo de ver, Antón…” es el gran prefacio al onceno de los Concerto Grosso L’estro armonico de Vivaldi. El Barroco en su más puro estilo para lucimiento de los dos violines y el violoncelo solista. Y ahí acabó el programa, oficialmente.

 

Pero como se pueden imaginar los lectores, Romea tenía guardada una propina. Y vaya propina. Antes, advirtió que este año no había Marcha Radetzky afirmó que “la música nos hace mejores” y expresó sus mejores deseos, sobre todo salud,pidiendo a todos que nos volvamos a ver el próximo año en el Concierto de Navidad de Verum.  Como bis sonaron los dos últimos movimientos del Palladio de Jenkins, la Orquesta Sinfónica Verum se despidió como empezó, con música actual, intensa, de una belleza sublime. Pero aunque no sonó la Radeztky, el público si dio palmas dirigido por Romea.

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Fuente: www.lavozdetomelloso.com/

 

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